Posts Categorized ‘De nuestros agremiados’

No Comments

Arq. Miguel Vidal Valladolid
Unidad de Extensión Cultural FAUA-UNI
 

Es fundamental diferenciar entre el campesino productor de coca y el narcotraficante, pues el productor de coca, y hasta la hoja de coca, han sido satanizado por los organismos internacionales. Debemos recordar que la hoja de coca es un bien cultural que opera como un elemento de cohesión social para las faenas comunales en los campesinos andino-amazónicos. La hoja de coca es símbolo del compartir solidario y recíproco en la cultura andina, además de su uso ceremonial y religioso cuando se ofrece como pago a la Pachamama o al ser empleada para adivinar el futuro.
 

Por lo dicho anteriormente, nos debe resultar injuriosa y falaz, las acusaciones que el gobierno peruano señala a los campesinos cocaleros, como “banda de narcotraficantes” o miembros de la “guerrilla izquierdista de Sendero Luminoso”. No se puede tapar el sol con un dedo, menos aún la lucha del campesino cocalero por la defensa de la hoja de coca, que resulta en la actualidad, su único medio de sobrevivencia, frente a los fracasados intentos por el “desarrollo alternativo” que  desde hace 25 años no han desarrollado nada. Asimismo, esto pone de manifiesto la ausencia total del Estado como ocurre en muchos sectores del país, alejados del centro, que expresan la extrema pobreza rural, y las erradas políticas del sector. La crisis actual por la coca es parte del problema agrario en el Perú y responde a un problema estructural de fondo.
 

El actual gobierno no carece de política antidrogas, pues cuenta con la fracasada política que le impone el gobierno de EEUU a la región desde hace 30 años, que consiste en la erradicación del cultivo, incautaciones y detenciones, y un exacerbado servilismo en pro de la firma del TLC. Esto explica que hoy, después de firmar el Acta de Tocache, el gobierno desconozca los compromisos acordados y hable de una “tolerancia cero”.
 

En el Perú se calcula que existen alrededor de 50,000 hectáreas de cultivo de hoja de coca, de las cuales una décima parte se destina al uso tradicional, industrial o medicinal, mientras que el resto se dirige al narcotráfico. Pero esto ocurre en parte, por la ineficacia de ENACO que acopia sólo 3mil de 9 mil TM.
 

El desarrollo del proceso de planificación, deberían estar vinculados al desarrollo de su territorio, de sus centros, periferias, y espacios intermedios, integrados en un todo urbano y rural. Es urgente hoy, el debate sobre propuestas de modelos de desarrollo rural, realmente alternativos, que  asuman el desarrollo integral de la región, generando planes, programas y proyectos para crear y fortalecer mercados locales, regionales y nacionales, y no debilitarlos como hasta hoy se viene haciendo.
 

Finalmente, considero que es fundamental rescatar y valorar culturalmente la hoja de coca para su, uso tradicional e industrial benéfico, al mismo tiempo que debería proponerse un desarrollo rural integral de manera sostenible y sustentable, impulsando un modelo de desarrollo territorial en las zonas cocaleras, en el cual el gobierno, países implicados, y los organismos pertinentes deberían invertir sus mayores esfuerzos, si tuvieran una auténtica preocupación frente al verdadero problema.

No Comments

Back to top

скачать браузер maxthon | Lawsuit funding at any time.